La cuestión teológica sobre la Inmaculada Concepción de María, ha sido un tema discutido desde prácticamente los inicios de la Iglesia Católica, que nunca ha dudado de la virginidad de María, sino de que hubiera sido concebida sin el pecado original, ya que desde que Eva aceptó la manzana de la discordia, todos los hombres hemos nacido con dicho estigma.
Si nos atenemos a los textos sagrados, poco sabemos de la vida de la Virgen María. Para conocer más sobre ella y la infancia de Cristo hay que referirse al Protoevangelio de Santiago, donde se desarrolla la historia de la vida de la virgen y la infancia de Jesús. Y será precisamente este texto en el que se base la iglesia occidental para fundamentar la inmaculada concepción de María.
Será de la Iglesia Bizantina en el siglo II de donde parta este dilema, que llegará a la Iglesia de Occidente a través de los monasterios griegos de la baja Italia en el siglo IX, para expandirse por Inglaterra y Francia, no siendo hasta el siglo XII que haga su irrupción en España.
El auge de las ciudades y la aparición de las órdenes mendicantes en el siglo XIII va a permitir el desarrollo de las dos corrientes respecto a dicha cuestión
Por un lado, tenemos la orden de los Dominicos, que mantienen la teoría de San Bernardo y Santo Tomás, según la cual María sería purificada por Dios tras su concepción.
Por otro , tenemos a la orden de San Francisco que defiende la concepción sin pecado de la Virgen, que se verá apoyada a partir del siglo XVI por los Jesuitas.
Esta diversidad de opinión muestra a su vez el claro enfrentamiento entre las dos órdenes religiosas, los Dominicos (aristotelistas) y los Franciscanos (Platonistas) que culminará, por ejemplo, en los graves enfrentamientos que acontecieron en Sevilla en 1613, en los que se llegó a la violencia no sólo verbal sino también física.

Aunque le pese a Molina
y a los frailes de Regina;
al Prior y al Provincial
y al padre de los anteojos,
sacados tenga los ojos
y él colgado en un peral,
fue María concebida
sin pecado original.

Esta coplilla parte de la escrita por Miguel Cid para la Hermandad sevillana del Silencio, pionera en la defensa del Dogma inmaculista, y surge tras un sermón del padre Molina, reverendo que oficiaba en el extinto convento de Regina Angelorum, en el que defendía la doctrina maculista y que hizo estallar los ya de por sí encendidos ánimos de ambos bandos.

El siglo XVII va a servir para establecer los cánones artísticos de la imagen de la Purísima, siendo Francisco Pacheco, el suegro de Diego Velázquez, quien en su obra ‘Arte de la Pintura’, establezca la imagen a reproducir, basada a su vez en el ‘Apocalipsis de San Juan’, que popularizará de forma magistral Barlomé Esteban Murillo en pintura y Martinez Montañés en escultura.
Ojo¡ aún no se ha establecido esta tesis como Dogma de obligado cumplimiento. No será hasta el siglo XIX cuando Pio IX establezca la doctrina de la Inmaculada Concepción de la Virgen como dogma de la Iglesia Católica, de ahí el nombre de los deliciosos Piononos, unos bizcochitos borrachos con aroma de canela y cubiertos por una deliciosa crema ……

Y , desde cuándo celebramos la vigilia de la Inmaculada en la Plaza del Triunfo? Pues desde que ésta existe, es decir desde el año 1918. Puntualicemos, la nueva ordenación , es decir la Plaza data de 1917, es el monumento de Collaut Valera el que data de 1918. La tradición comienza como una muestra del fervor popular, ya que la gente empezó a congregarse en torno a la imagen de forma espontánea. Un momento crítico llegó con la II República en 1931, ya que el nuevo gobierno expresa su intención de derribar el monumento….Ya se pueden imaginar lo que sucedió después, el pueblo se congregó de forma espontánea para defender a la Inmaculada. El tradicional desfile de tunas empezará años después y será institucionalizado en 1971……

Y, ya saben si quieren saber más, porque aún hay mucho que contar , no duden en contactar conmigo¡ Desde Sevilla con un abrazo de corazón.